¡Una invitación a la vida!

Contesta al llamado a seguir a Jesús

“Jesús continuó caminando por el lago Galilea. Vio a Simón y a su hermano Santiago. Estos dos hombres eran pescadores, y estaban tirando una net en el lago para pescar. Jesús les dijo: ’ Vengan conmigo y los haré pescadores de hombres. Traerán personas, no peces.’ Así que inmediatamente dejaron sus redes y siguieron a Jesús.

Jesús continuó caminando por el lago Galilea. Más adelante vio a otros dos hermanos, Santiago y Juan, los hijos de Zebedeo, Estaban en su bote, preparando sus redes para pescar. Su padre Zebedeo y los hombres que trabajaban para él estaban en el bote con los hermanos. Cuando Jesús vio a los hermanos, les dijo que vengan. Ellos dejaron a su padre y siguieron a Jesús.”  Marcos 1:16-20 (BLPH)

La palabra “seguir” que Jesús usó cuando llamó a estos hombres es una palabra que Él usaba sólo cuando hablaba a grupos de personas, y no a una sola persona. Este llamado a seguir a Jesús no es exclusivo. No se limita a tan solo unas cuantas personas especiales. Está abierto a cualquier persona que escuche y responda. Ese llamado no fue sólo para aquellos pescadores ese día. ¡Te está llamando a ti también!

“Por tanto, habiendo pasado por alto los tiempos de ignorancia, Dios declara ahora a todos los hombres, en todas partes, que se arrepientan.”  Hechos 17:30 (NBLH)

Cuando Jesús llamó a esos pescadores, su llamado vino con una promesa. “Voy a hacer de ustedes un tipo diferente de pescadores. Ustedes traerán personas, en lugar de peces.” Él no les pedía que lo siguieran sin recibir nada. Ellos experimentarían grandes beneficios como resultado de seguir a Jesús. A cambio de buscar una relación con Jesús, ¡ellos descubrirían su identidad, quiénes estaban destinados a ser, su propósito en la vida, lo que nacieron para hacer! ¡Esto es lo que Jesús te ofrece como uno de los beneficios de seguirlo!

¡Sólo Jesús ofrece esta relación y guía personal para ayudarte a encontrar tu propósito y descubrir a la persona que realmente estás destinado a ser! No encontrarás esta oferta o este tipo de ayuda en ningún otro lugar. Acepta su invitación. ¡Seguir a Jesús es la puerta para conocerte a ti mismo y tu propósito en la vida!

Relación. No religión.

El llamado de Jesús no es una invitación a seguir una religión, o un mensaje, o una organización. Es una invitación personal a seguir a una persona, la persona de Jesús. Síguelo. Tu relación con Él lo es todo. Quizás tengas que olvidar lo que te han enseñado sobre las prácticas, rituales y reglas religiosas. Una vez que llegues a conocer a Jesús por quien realmente es, quizás te des cuenta de que Él es muy diferente a como te lo han enseñado, o a lo que pudiste haber creído acerca de Él en el pasado.

Sigue a la persona de Jesús. Él es una persona viva y dinámica. Él es el Hijo de Dios, y te está llamando a tener una relación dinámica y viva, directamente con Él, sin intermediarios involucrados. No hay nadie en medio diciéndote qué hacer o cómo comportarte. Sólo tú y Él.

¡No hay tiempo que perder!

El llamado de Jesús es una invitación, pero hecha de forma imperativa. No hay opción para hacer otra cosa. Jesús lo dijo como una orden. Y la orden lleva consigo una inmediatez, una urgencia. “¡Ven ahora!” En otras palabras, el hacer otra cosa que no sea seguir a Jesús, no es una opción. Ir por un camino diferente, seguir una ruta diferente, y no seguir a Jesús, sólo te causará perder tiempo valioso y no te llevará a tu verdadero propósito e identidad. No hay tiempo que perder.

La misma palabra “ven” se utiliza en Mateo 22:4 cuando se preparó el banquete para las bodas, y el rey envió las invitaciones para los invitados al banquete. ¡El banquete está listo! ¡Es tiempo de venir!

“De nuevo Él envió a otros siervos diciéndoles: ‘Digan a los que han sido invitados, ‘ya he preparado mi banquete; he matado mis novillos y el ganado engordado. Y todo está preparado; ¡Vengan a las bodas!’”  Mateo 22:4 (NBLH)

En otras palabras, “¡Es tiempo! ¡Ven ahora!” Al igual que el rey que preparó el lujoso banquete de bodas, Jesús no te está invitando a una vida de miseria y lamentos, donde apenas sobrevivirás de  las sobras de la mesa y porciones limitadas. Él te está invitando a una fiesta que ha sido especialmente preparada contigo en mente, para satisfacer el hambre más profunda de tu alma.

¿Qué es aquello por lo que estás real y profundamente sediento? Jesús te llama a que vengas, lo sigas y encuentres satisfacción y plenitud.

“Jesús puesto en pie, exclamó en alta voz, diciendo: ‘Si alguno tiene sed, que venga a mí y beba.’”  John 7:37 (LBLA)

Ven y satisface tus necesidades

El llamado de Jesús no es una exigencia intimidante, pero, al contrario, es una dulce invitación a que vengas y satisfagas tus necesidades. Cada vez que Jesús usó esta palabra que se traduce “seguir” o “venir”, siempre fue con la idea de satisfacer las necesidades de la gente que respondería a Su llamado. De diferentes maneras, Él estaba diciendo “Vengan, síganme y sus necesidades serán cubiertas.”

Jesús les dijo, “vengan y coman.”  Juan 21:12 (NBLH)

“Pues era tanta la gente que iba y venía. Y como no tenían tiempo ni para comer. Jesús les dijo, ‘vengan conmigo ustedes solos a un lugar tranquilo y descansen un poco’.”  Marcos 6:31 (NVI)

“Vengan a mí todos los que están cansados y cargados, y Yo los haré descansar. Tomen Mi yugo sobre ustedes, y aprendan de Mí.  Que Yo soy manso y humilde de corazón. Y hallarán descanso para sus almas.”  Mateo 11:28-29 (NBLH)

¡Una invitación a la vida!

El llamado de Jesús a seguirlo no es una invitación a la esclavitud, sino una invitación a una profunda satisfacción y plenitud. ¡Es una invitación para finalmente descubrir la vida que estás destinado a vivir y la persona que estás destinado a ser! La misma palabra se utiliza en Mateo 25:34 para invitar a aquellos que son bendecidos por Dios a ¡entrar al Reino que ha sido preparado para ellos con todas sus gloriosas maravillas!

“Entonces el Rey dirá a los de su derecha, ‘Vengan, benditos de Mi padre, hereden el Reino preparado para ustedes preparado para ustedes desde la fundación del mundo’.”  Mateo 25:34 (NBLH)

Conoce a la persona que lo entiende mejor

El llamado de Jesús es una invitación para finalmente conocer y relacionarte con la única persona en todo el universo que te entiende y que entiende tus necesidades, de la manera más completa e íntima que cualquiera podría hacerlo. ¡Mejor de lo que te conoces a ti mismo! Como la mujer en el pozo exclamó:

“Vengan a ver a un hombre que me ha dicho todo lo que he hecho. ¿No será éste el Cristo?”  Juan 4:29 (NVI)

Deja tu vida pasada atrás

Cuando Jesús llamó a Simón y Andrés, ellos dejaron sus redes y siguieron a Jesús. Santiago y Juan incluso se alejaron de su padre cuando Jesús los llamó. Para realmente poder experimentar todo lo que Jesús tiene para ti y acceder completamente a la nueva vida que Él te ofrece, debes estar dispuesto a separarte de tu vida pasada y dejarla atrás. ¿Estás dispuesto a hacerlo?

Esto no significa que vas a desatender tus responsabilidades, pero para poder hacer espacio para la nueva vida que tendrás con Jesús, debes estar dispuesto a apartarte de tu vida pasada. ¿Estás dispuesto? ¿Estás listo?

Pasos a tomar

Cuando Simón, Andrés, Santiago y Juan oyeron el llamado de Jesús para seguirlo, se pusieron inmediatamente en acción. Dejaron lo que estaban haciendo y siguieron a Jesús. De la misma manera, cuando tomas la decisión de seguir a Jesús, eso requiere ponerte en acción.

  1. Empieza tu relación con Jesús hablando con Él en oración. Dile que has tomado la decisión de responder a su llamado y seguirlo. Háblale en tus propias palabras. Puedes decir algo como esto, “Jesús, he decidido responder a tu llamado. Decido seguirte.”
  2. Aprende más acerca de Jesús mediante la lectura de Su Palabra, la Biblia. Si no tienes una Biblia, puedes leerla en la internet, en tu propio idioma, y gratis en: www.BibleGateway.com, o descargando la aplicación.
  3. Pasa tiempo con Jesús. Conócelo y acércate a Él orándole. Háblale como hablarías con tu mejor amigo.
  4. Él te guiará. Confía en Él. ¡Ve por donde Él te dirija y experimentarás una vida nueva!

“Prueben y vean que el Señor es bueno. ¡Cuán bienaventurado es el hombre que en Él se refugia!”  Salmo 34:8 (NBLH)